Aikido

Escola YOSHINKAN

C/ Sant Pau, 65   Figueres

El Aikido y los niños

  • ¿Los niños también pueden practicar Aikido?

    La práctica del Aikido contribuye a que los niños conozcan mejor con su cuerpo, fomenta mayor confianza en sí mismos y mejora la comunicación con los adultos. Las clases de Aikido para niños están orientadas a brindarles las herramientas necesarias para, a través de diversos juegos de iniciación, explorar y desarrollar todo su potencial, tanto física, mental, espiritual y social. Las clases resultan divertidas y dinámicas, y se integran todos los aspectos esenciales del Aikido. Así, desde los 8 hasta los 12 años, se preparar no sólo para profundizar en un moderno arte de defensa personal, sino que también a valorarse y ser valorados por su actitud frente a los problemas de la escuela, la calle y su entorno social y familiar.

  • ¿El Aikido los va a volver más violentos?

    ¿Qué queremos decir? Sencillamente, que su hijo(a) nunca iniciará una pelea si ha aprendido a regirse por los principios básicos del aikido. Los niños aprenden a solucionar los conflictos no a iniciarlos. El Aikido se basa en el principio de la no resistencia, los niños aprenden a no ser agresivos, a resolver los conflictos con calma y buscando no causar daño. Va a aprender a no golpear, y que defenderse no significa hacer daño a nadie.

  • ¿La filosofía del Aikido entra en conflicto con mis creencias?

    Creemos humildemente que no. El aikido parte de un concepto de unión, les enseña que, para hacer cosas que valgan la pena, deberán trabajar en armonía con su entorno, el medio ambiente y los seres que le rodean. Y casi enseguida aprenden que ocasionando problemas, nada bueno obtendrán. Al poco, comprenden que cada problema representa una oportunidad para mejorar.

     

  • ¿Qué voy a observar en mi hijo/a a largo plazo?

    A través de la práctica continuada de Aikido, los niños acaban por comprender la necesidad de concentrarse en las tareas cotidianas, el Aikido les muestra como hacerlo de forma correcta. Es natural en occidente observar agitación en los niños, también precipitación de actitudes e impaciencia resolutiva. A través de la practica regular, aprenden que hay momentos para jugar, momentos para estar serios, momentos para hablar, momentos para relajarse, momentos para aprender... se vuelven conscientes de que existen momentos diferentes y aprenden a adaptarse a cada situación de manera natural.

  • ¿En que va a ayudar esto a los niños en la Escuela?

    A través de la práctica del Aikido, los niños desarrollan tranquilidad y por añadidura, pensamientos más claros. Alcanzado este estatus intimo y personal, se presume que asimilaran más fácilmente los conocimientos porque serán capaces de pensar con más claridad. El Aikido busca desarrollar al máximo el potencial humano, y la escuela es uno de los lugares más importantes para que este potencial se vea realizado.

    A mi hijo/a sólo le gusta jugar a la consola, ¿Creen que acabará aceptando el reto?

    Además de aprender Aikido, nos preocupamos de que los niños se lo pasen muy bien. Aburrirse es uno de los ítems para identificar las posibilidades de abandono de una actividad a cualquier edad. En cada clase se propicia el ambiente adecuado para que los niños puedan aprender de ellos mismos y de otros niños, sin violencia y en conjunto. Los niños comprenden que las técnicas de Aikido se construyen entre dos, aprenden rápidamente a ayudarse mutuamente con naturalidad y además, aprenden a cooperar entre ellos para lograr objetivos comunes. La clave para progresar en Aikido y en la vida es simplemente perseverar y desarrollar una actitud positiva.

  • ¿Qué tipo de clase realizará mi hijo/a de 4 a 10 años?

    En el grupo infantil, de 4 a 10 años, realizarán juegos de iniciación al aikido. Esto significa que aprenderán los conceptos y la técnica básica jugando, por lo que sin darse cuenta estarán haciendo Aikido. Los padres que así lo deseen podrán quedarse a observar las clases, total o parcialmente, y les parecerá realmente un juego. Esto es así porque, como se ha dicho antes, es muy importante que los niños se lo pasen bien mientras aprenden. Sin duda, al cabo de unos pocos meses, su hijo/a le sorprenderá gratamente. Puede ver el programa de entrenamiento al final de estas preguntas con respuesta.

  • ¿A qué edad puede empezar a entrenar mi hijo/a?

    En nuestro Dojo, los niños y niñas, empiezan las clases a los 7 años y en casos excepcionales a los 4 años.

     

    A partir de los 10-11 años los niños practican en la clase de los adultos con otros niños y adolescentes de la misma edad.

  • ¿Y si mi hijo/a tiene 11 años, cómo serán las clases?

    Serán iniciados en todas y cada una de las técnicas básicas de Aikido , escalonadas de menor a mayor complicación. Con la máxima atención a cada una de las técnicas, para garantizar al máximo la ausencia total de lesiones, los socios aprenderán a realizar luxaciones sin dolor, aprendiendo antes a leer el cuerpo de los compañeros y conocer así la flexibilidad y límites de la práctica. Para ello, se pone especial énfasis en aprender a recibir mucho más que no aprender a aplicar cada una de las técnicas.

  • ¿Podré hacer fotografías o vídeo de mi hijo/a mientras practica?

    Claro que sí, siempre desde el máximo respeto hacia la sala y al resto de los compañeros, para lo cual deberá guardar silencio y la distancia adecuada que permita a los practicantes seguir concentrados en la práctica.

  • Programa de entrenamiento para niños/as de 4 a 10 años: Juegos de iniciación.

    1.- Ejercicios de acondicionamiento.

    2.- Juegos divertidos.

    3.- Posturas, posiciones y movimientos del cuerpo.

    4.- La actitud.

    5.- Aprender a caer y rodar correctamente.

    6.- Principios básicos.

    7.- Los ataques y los bloqueos.

    8.- Algunas técnicas básicas.

    9.- Avanzando en Aikido.

     

    Nota: Todos estos puntos serán de aplicación didáctica y lúdica. La descripción minuciosa de cada uno de los puntos del programa podrá encontrarla en nuestro Dojo.

El Aikido para adultos

O'Sensei

El Aikido es uno en esencia, pero muchos de los estudiantes directos del maestro Morihei Ueshiba extendieron suparticular forma de comprenderlo según el momento en el que recibieron el conocimiento. El mismo carácter impreso por O’Sensei en su aporte al mundo de las artes marciales subyace en todos ellos, pero así como algunos estilos dieron mayor importancia al desarrollo del Ki, mientras que otros otro se decantaron por el empleo constante de armas o se volcaron con mucho más énfasis espiritual.

El Aikido que estudiamos en nuestro Dojo tomó toda la energía del aikibudo de la primera mitad de vida de Ueshiba, sin perder de vista el carismático enfoque filosófico del maestro de maestros. Nuestra linea de estudio, en esencia prebélica e impregnada de toda la sabia técnica del Daito Ryu Jujutsu que Ueshiba tomo de su maestro Sokaku Takeda, subyace una marcialidad fuera de lo común en otros estilos de Aikido moderno, al tiempo que se manejan sabiamente conceptos de circulación y concentración de energía corporal, tanto de Uke (el atacante) como de Shite (quien aplica la técnica). En los inicios, nuestro estilo de Aikido se enseñó en 83 departamentos de policía de Japón, varias escuelas y departamentos de defensa militar, y a determinados oficiales destinados a convertirse en espías. En la actualidad, este estilo sigue enseñándose a la policía de Tokio. Queda claro entonces que se entiende como el arte marcial más adecuado para agentes de policía sin necesidad de cursos especialmente dirigidos y concebidos para este tipo de funcionarios públicos. Y esto es así porque, pese a su efectividad y contundencia, el Aikido persigue los principios de no violencia y proporcionalidad de la fuerza tal y como lo creo su fundador, Morihei Ueshiba: el espíritu resolutivo sin lesión final y el desistimiento del agresor ante a la inutilidad del ataque. La observación de estos principios, recogidos en la Declaración de la Policía del Consejo de Europa y también en las Naciones Unidas, están entroncados con la Declaración Internacional de Derechos Humanos y representan el pilar fundamental de cualquier ética policial. Ahora, tal vez no parezca casualidad que muchas de las técnicas básicas que se enseñan a personal de seguridad, pública o privada, de todo el mundo estén basadas principalmente en el Aikido. Del mismo modo, este estilo se enseña en múltiples universidades japonesas y en diversas organizaciones privadas.

Los agarres

Pero el Aikido no es un arte fácil de aprender, se precisan muchas horas de entrenamiento y centenares de repeticiones antes de conseguir dominar la técnica. Es un hecho comúnmente aceptado que un practicante necesita alrededor de 200 horas de entrenamiento para empezar a sentirse cómodo con las más de 150 técnicas básicas del Aikido, que además se multiplican fácilmente si se realizan combinaciones y variantes de todas ellas. nuestro estudio basa sus técnicas en tres movimientos básicos, el kihon Dosa, de dos formas diferenciadas cada uno de ellos según se realice: entrando sobre la energía del atacante para desequilibrarlo y neutralizar su potencia, o girando sobre el eje de gravedad propio para recircular la energía del agresor hacía el exterior. La práctica constante de dichos ejercicios desarrolla una base fuerte y un centro firme, que permitirá el sostenimiento de la postura adecuada del cuerpo mientras se mueve, consiguiendo un centro de estabilidad energético muy dinámico. Las innumerables técnicas contienen elementos simples o complejos de estos movimientos básicos. Por ello, su práctica constante es la base para realizar las técnicas de forma natural desde la memoria corporal. Bien utilizadas, y bajo la estricta supervisión de un instructor, las técnicas, de dinámica carente de más fuerza que la justa, pueden desarrollarse desde cualquier edad, sexo, raza, cultura o condición física. En Japón se enseña desde niños de jardín de infancia hasta adultos de edad muy avanzada. Los límites los pone el propio practicante y el sentido común. Tal vez merezca la pena destacar que pese a la alta eficacia resolutiva de las técnicas, el Aikido no es un deporte, sino más bien un Budo puro que no persigue fines competitivos. Los amantes de las emociones marciales, los combates reglados, las técnicas destinadas a aprender cómo partir la espalda del contrincante, o los pasionales enfrentamientos al margen de la etiqueta del Dojo, no encontrarán en su desarrollo la comodidad hormonal típica de otras disciplinas, por más que altamente respetables y aconsejables para este tipo de deportistas. Dicho esto desde el más absoluto respeto, cabe destacar la peligrosidad de cualquier técnica aplicada sin medida ni control, tanto en la practica en el Dojo como en la necesidad ubicua del día a día. Al contrario de lo que sucede en otras formas de Aikido, nosotros no utilizamos el Hakama para el entrenamiento. El vestuario típico está formado por un kimono semejante al de Judo, llamado dogi o keikogi, pero con las mangas un poco más cortas para permitir la sujeción de las muñecas.

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